lunes, 9 de noviembre de 2009

LA CURA DEL ACEITE DE OLIVA



Desde hace muchos años se propugna un original tratamiento naturista para disolver los cálculos biliares. Se trata de la cura de aceite de oliva y limón. El método es el siguiente: cada mañana en ayunas se tomará una dosis de una o dos cucharadas de aceite de oliva virgen, de presión en frío, junto con una cantidad equivalente de zumo de limón. Esta toma se puede repetir tres o cuatro días. Hay médicos, sin embargo, que han llegado a proponer la ingestión de cantidades tan bárbaras como medio litro de aceite en una dosis.
Hay que ser prudente en la aplicación de esta cura. En muchos casos las personas que toman este remedio creen eliminar los cálculos cuando en realidad expulsan aglomerados jabonosos producidos por la interacción del cuerpo oleoso con los jugos intestinales o bien sustancias producto de la digestión intestinal.
Otro inconveniente surge cuando los cálculos son muy grandes y se produce una obstrucción del conducto biliar. Este remedio no los disuelve, sino que ocasiona una contracción enérgica de la vesícula producida por la ingestión de una buena cantidad de grasa en ayunas. Si el cálculo es relativamente pequeño, la contracción puede ocasionar su expulsión a las heces; sin embargo, cuando es grande se corre el riesgo de provocar un cólico biliar de notable importancia, o lo que es peor, incluso reventar la vesícula cuando se produce una obstrucción grave. Este tipo de curas debe realizarse durante poco tiempo, en cantidades moderadas y no ha de seguirse si los cálculos son excesivamente grandes.